Apertura f/22
Tiempo de exposición 1/60 s
Velocidad ISO – 200
Distancia focal 18 mm
Compensación de la exposición -0,70
HDR
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“Por una senda van
los hortelanos,
que es la sagrada
hora del regreso,
con la sangre
injuriada por el peso
de inviernos,
primaveras y veranos.
Vienen de los
esfuerzos sobrehumanos
y van a la canción,
y van al beso,
y van dejando por
el aire impreso
un olor de
herramientas y de manos.
Por otra senda yo,
por otra senda
que no conduce al
beso aunque es la hora,
sino que merodea
sin destino.
Bajo su frente
trágica y tremenda,
un toro solo en la
ribera llora
olvidando que es
toro y masculino.”
Miguel Hernández,
El rayo que no cesa
Acerca de este
poema Juan Cano Ballesta decía que a la hora del atardecer, cuando los
hortelanos, agotados por el trabajo, volvían al descanso y el amor conyugal,
Miguel Hernández sentía más hondamente su soledad “que no conduce al beso
aunque es la hora” y veía en el toro que pace en la ribera, “de frente trágica
y tremenda”, el espejo o símbolo de su propia existencia alejada en esos
tiempos de los gozos del beso y del amor.
La fotografía está
tomada en la Andalucía profunda, en el valle del Genil, en las inmediaciones de
Cuevas de San Marcos (Málaga).
