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jueves, 17 de octubre de 2013

El niño y el General

Apertura f/16
Tiempo de exposición 1/250 segundos
Velocidad ISO - 200
Distancia focal 22 mm.
Compensación de la exposición -0,70
HDR




La comitiva de automóviles había regresado a Madrid por la carretera de Extremadura y al paso del viejo General, los cañones ligeros del Regimiento de Artillería “Tercios de Flandes” habían disparado salvas de artificio en su honor. Volvía de inaugurar la ampliación de los talleres del ferrocarril de una ciudad de provincias y estaba previsto que en la Plaza Mayor los ciudadanos le brindaran un acto de homenaje. Ahora, en un clamor de ovaciones, la comitiva estaba recorriendo la calle de Alcalá, que se mostraba custodiada por una legión de policías.

Acabado el acto de la Plaza Mayor, cuando se dirigía al Mercedes blindado de lunas tintadas, el General reparó en que sus manos, como tantas otras veces desde los tiempos de la guerra, estaban manchadas de sangre. Alzó su mirada a la multitud que lo aclamaba y reparó en un niño que aplaudía con entusiasmo. Se acercó a él y mientras le acariciaba el pelo con sus manos, le dirigió unas palabras:

-Muchacho, que serás de mayor…

El niño se cuadró antes de contestar. No dudó en la respuesta:

-Mi General, cuando sea mayor quiero ser Virrey del Perú o Nuncio Apostólico de su Santidad.

El viejo General, levemente perplejo, miró al niño. No dijo nada. Después, mientras se alejaba, ordenó a uno de sus ayudantes:

-Comandante Casado, asegúrese de que ese niño recibe estudios…

Dos años después, envidiado por las gentes del barrio, el niño ingresó en el Instituto Nacional de Bachillerato. La vida se abría ante él. Habrían de venir luego los tiempos de la Universidad, de la Escuela Diplomática de Roma y del Seminario de Órdenes Mayores de Toledo.

Para entonces, todos sabían que el niño nunca había podido quitarse del todo los restos de sangre que el viejo General, cuando se limpió las manos, había dejado impregnados en sus cabellos.



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- Esta fotografía la hice en Madrid, hace cosa de un año, desde la terraza del Círculo de Bellas Artes, en la calle de Alcalá.