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sábado, 16 de agosto de 2014

La noche de los sueños





Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba: “Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar.”


Eduardo Galeano – El libro de los abrazos